Nuevo Mercedes-AMG GT

Nuevo Mercedes-AMG GT

El primer Mercedes fue un bólido de carreras, y su sucesor más reciente se mantiene fiel a ese legado. La marca de vehículos deportivos de Mercedes-Benz entra con el nuevo Mercedes-AMG GT en un segmento nuevo para la empresa, ocupado por modelos deportivos de alto nivel. El GT es el segundo vehículo deportivo desarrollado completamente por los especialistas de Mercedes-AMG. Su concepto de motor delantero central, la disposición Transaxle de la caja de cambios y la construcción ligera inteligente de aluminio sientan la base para una experiencia de conducción extremadamente dinámica. El motor AMG V8 biturbo de 4,0 litros, también de nuevo desarrollo, subraya la filosofía de la marca AMG, expresada en el lema Driving Performance. El primer motor con engrase por cárter seco y turbocompresor doble montado en la «V» interior de las bancadas que se incorpora en un vehículo deportivo está disponible en dos niveles de potencia: 340 kW (462 CV) en el modelo GT y 375 kW (510 CV) en el GT S. El nuevo GT conjuga el dinamismo de conducción y las prestaciones de un bólido de competición con una elevada idoneidad para el uso diario, así como una eficiencia que define un nuevo estándar en su segmento.

Posee todo lo que caracteriza a un auténtico deportivo de Mercedes-AMG, desde un diseño expresivo y tecnología de bólido de competición de pura raza hasta una distribución ideal del peso sobre los ejes. El complemento perfecto es una cadena cinemática dimensionada para optimizar el dinamismo de conducción. El corazón del Mercedes-AMG GT, el nuevo motor V8 biturbo de 4,0 litros, acelera con espontaneidad desde la gama baja de revoluciones, despliega una fuerza inusitada y permite alcanzar prestaciones sobresalientes. Cifras extraordinarias como la aceleración en 3,8 segundos de 0 a 100 km/h y una velocidad punta de 310 km/h, unidas a una concepción extraordinariamente dinámica son una promesa de competitividad en los circuitos de carreras.

El biplaza es al mismo tiempo un compañero fiable, confortable y considerado en la conducción a diario. Así lo acreditan su práctico portón trasero, un maletero muy funcional, el elevado confort en recorridos largos y todo un arsenal de sistemas de asistencia a la conducción de Mercedes-Benz Intelligent Drive.

Resumen de modelos:

Mercedes-AMG GT S Mercedes-AMG GT
Cilindrada 3.982 cm3 3.982 cm3
Potencia nominal 375 kW (510 CV)
a 6.250 rpm
(6.000-6.500 rpm*)
340 kW (462 CV)
a 6.000 rpm
Par motor máximo 650 Nm
a 1.750-4.750 rpm
(1.750-5.000 rpm*)
600 Nm
a 1.600-5.000 rpm
Consumo mixto en el nuevo ciclo normalizado europeo 9,4 l/100 km 9,3 l/100 km
Emisiones de CO2 219 g/km 216 g/km
Categoría de eficiencia (para Alemania) G G
Masa en vacío
(según CE)
1.570 kg**/1.645 kg*** 1.540 kg**/1.615 kg***
Relación peso/potencia 3,08**/3,22*** kg/CV 3,33**/3,49*** kg/CV
Aceleración
0-100 km/h
3,8 s 4,0 s
Velocidad máxima 310 km/h**** 304 km/h****

 

* en combinación con el paquete AMG DYNAMIC PLUS; ** en orden de marcha (depósito de combustible lleno al 90%, sin conductor ni equipaje); *** en orden de marcha (depósito de combustible lleno al 90%, con conductor (68 kg) y equipaje (7 kg); **** limitada electrónicamente.

La combinación de Spaceframe de aluminio, motor V8 biturbo con engrase por cárter seco, cambio de doble embrague con siete velocidades en disposición Transaxle junto al eje trasero, diferencial autoblocante en el eje trasero, tren de rodaje deportivo con ejes de trapecio articulado de aluminio y el bajo peso en vacío de 1.540 kg son la clave de unas prestaciones dignas de un bólido de carreras. El concepto de motor delantero central con cambio en disposición Transaxle es la clave de una distribución favorable del peso sobre los ejes, con 47% delante y 53% detrás. En combinación con el bajo centro de gravedad del vehículo, esto redunda en una maniobrabilidad extremadamente ágil y permite trazar curvas a velocidades muy elevadas. El Mercedes-AMG GT se sitúa en el grupo de cabeza de su segmento con una excelente relación peso/potencia de 3,08 kg por CV. El GT demuestra asimismo con un consumo de combustible de 9,3 litros a los 100 kilómetros (ciclo normalizado europeo) que las altas prestaciones no tienen por qué estar reñidas con la rentabilidad.

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