Citroën Lacoste un concept-car refinado con un desenfado y una frescura irresistibles

Citroën y Lacoste, comparten una visión: cultivar la audacia, la creatividad y el optimismo. El Concept Citroën Lacoste ha nacido de este conjunto de valores. Este concept-car es una referencia evidente en el mundo del ocio y del placer en el que prima un enfoque simplificado del automóvil para ir a lo indispensable, sin renunciar al refinamiento, con un desenfado y una frescura irresistibles.

Inconfundiblemente Citroën a la vez que típicamente Lacoste, este concept-car recoge elementos de los mundos del automóvil, la moda y el deporte, con múltiples guiños a estos universos. El Concept Citroën Lacoste propone el viaje como una experiencia inédita, una aventura sensorial para todos sus pasajeros. A bordo, la tecnología se enmarca en una línea lúdica, que subraya la paradoja aparente entre maestría conceptual y tono desenfadado.

El Concept Citroën Lacoste supone un nuevo hito en la definición del vehículo del mañana. Pretende poner fin a la norma del “cada vez más” que reina a veces en el mundo del automóvil, alimentando la reflexión de Citroën sobre la vía de concentrarse en lo esencial para crear modelos accesibles, ecológicos y seguros, además de diferentes y atractivos, gracias a un diseño con fuerte personalidad.

NUEVAS SENSACIONES

El Concept Citroën Lacoste barre los prejuicios sobre el coche compacto. Este prototipo, por su elegancia, sobriedad y naturalidad, desvela una línea de deportivo desenfadado, con una línea de cintura alta, aletas abultadas y con textura, voladizos mínimos y llantas que recuerdan a una pelota de golf. Su físico, muy abierto, llama la atención. Favorece claramente las sensaciones de conducción, manteniendo la inventiva y la elegancia como rasgos clave.

Gracias a amplios recortes en las puertas delanteras y a la ausencia de un techo rígido, los pasajeros se encuentran en contacto directo con los elementos. Ponen los sentidos en alerta y en lugar de sentirse retenidos en una burbuja protectora que les aísla del mundo, se desenvuelven en una realidad donde las sensaciones están amplificadas. Además, este concept car ofrece la posibilidad de bajar el parabrisas hasta su completa desaparición, adoptando por completo, en esta configuración, las líneas del capó. El Concept Citroën Lacaste hace su propia interpretación del concepto, muy actual, de realidad aumentada, donde la percepción del mundo toma una agudeza nueva, como si los sentidos estuvieran exacerbados.

El Concept Citroën Lacoste opta por un motor de gasolina de 3 cilindros, con las características técnicas adecuadas para mover a un vehículo de sus dimensiones y peso. No hay ninguna necesidad de una gran cilindrada que incite a alcanzar velocidades prohibidas para vivir sensaciones fuertes. Flexible, económica y ecológica, esta motorización, cuyo planteamiento participa del ambiente lúdico de esta experiencia, responde perfectamente a la lógica del vehículo que prima lo indispensable, como el Concept Citroën Lacoste.

Este vehículo es respetuoso con el entorno, tanto por su motorización como por su diseño. Este modelo, equipado con neumáticos de grandes dimensiones, parece más introducirse en la naturaleza que afrontarla. Esta impresión se concreta por el grafismo sutil de ondulaciones suaves de sus ruedas.

OTRO MODO DE VER LA VIDA

Además de ser descapotable, para vivir la vida con frescura y desenfado, este coche revela unos volúmenes contenidos, musculosos y tranquilizadores. Con una longitud de 3,45 m, una anchura de 1,80 m y una altura de 1,52 m, el Concept Citroën Lacoste es compacto y robusto. Su distancia entre ejes es de 2,30 m)

De esta sobriedad nace el carácter elegante e informal de este vehículo. La carrocería del Concept Citroën Lacoste, en la que predomina el blanco nacarado, está realzada por unas zonas de color azul marino oscuro con formas gráficas o incluso con unos ribetes que subrayan los volúmenes del vehículo.

Es cómodo sentarse a bordo, ya que no existe puerta delantera sino un ancho recorte, coherente con el tratamiento estilístico del coche. Para acceder a los asientos traseros basta con saltar a bordo. Y cuando se necesita espacio, este asiento se escamotea en el portamaletas, liberando un espacio interior para albergar equipajes, material deportivo, etc.

Este vehículo tendrá su complemento en artículos de deporte diseñados especialmente para él, como raquetas de tenis, palos de golf, esquís, tablas de surf, bicicletas, balones… que permitirán a sus usuarios elegir su fin de semana ideal.

En el cruce entre el mundo del automóvil, la moda y el deporte, el Concept Citroën Lacoste multiplica las referencias a estos diferentes universos. Diseñado como un bolso de mano, elegante y práctico, el habitáculo de este vehículo incluye numerosos compartimentos destinados a facilitar la vida a bordo. Discretos, están disimulados bajo las extremidades del salpicadero y entre los dos asientos. Se cierran con una cremallera de color verde, que recuerda al ribete del mismo color que remata los asientos. Estos están además recubiertos de un piqué de algodón blanco cuya trama evoca claramente la de los polos, icono de la marca Lacoste.

En cuanto a los anclajes de los cinturones de seguridad, retoman con naturalidad la forma del cuello de estos mismos polos. Los asientos están recubiertos de un algodón más resistente, en forma de cordaje, lo que recuerda de forma directa al ribete de la misma marca.

De la misma forma que un armario alberga varios tipos de trajes, accesorios y telas, el Concept Citroën Lacoste cuenta con diferentes colores y materiales. Para cultivar su carácter lúdico, simple y elegante, priman tonos como el blanco y el azul muy oscuro. Pero para realzar el conjunto, varios toques de un amarillo muy vivo, casi fluorescente, salpican el habitáculo: en las manillas, de goma flexible y agradable, a imitación de las pelotas de tenis, así como en los compartimentos interiores.

Algunos detalles estéticos hacen guiños al universo deportivo de la marca del cocodrilo. En varias zonas de la carrocería, sobre todo en el capó y el cuadro de mandos, se encuentran unos grafismos en relieve. De aspecto cuadrado, parecen haber sido sacados de una red de tenis. Los estribos que suben desde debajo de la carrocería, tanto delante como detrás, recuerdan a los extremos de una suela de calzado deportivo y a las huellas que podría dejar en la tierra batida después de su paso. Estos grafismos también están presentes en las llantas de este concept car pero con un tratamiento que, esta vez, evoca una pelota de golf.

DAR VIDA A UNA TECNOLOGÍA CREATIVA Y MÁGICA

A bordo del Concept Citroën Lacoste, la tecnología se enmarca en un registro lúdico y subraya la aparente paradoja entre maestría conceptual y tono desenfadado. Este modelo no posee, propiamente hablando, un techo fijo; en su lugar, enarbola una estructura en forma de “T”, que se fija en el parabrisas para prolongarse hasta el maletero. Verdadera espina dorsal de este modelo, su funcionalidad es múltiple. Además de servir de ayuda para instalarse a bordo del coche, esta “T” acoge una capota autoinflable, que se despliega a lo largo de esta estructura, para formar un techo no rígido. Del mismo color que las manillas del coche, es la garantía de tener sol a bordo, incluso con tiempo lluvioso. Invisible en un primer vistazo, este sistema se transforma en un espectáculo sorprendente al ponerse en acción.

En la misma línea, la moldura del salpicadero se convierte en la pantalla de información del coche. Sirve de soporte para mostrar las informaciones de conducción, como la velocidad o también indicaciones de dirección. Los mensajes aparecen bajo la forma de pictogramas, con píxeles sobredimensionados. El guiño afectivo a las primeras consolas de videojuegos es evidente, pero detrás de esta apariencia muy ingenua se encuentran las tecnologías más recientes.

Asociado al puesto de conducción, el volante con dos bandas del Concept Citroën Lacoste asombra por su diseño depurado, su sencillez y su amplitud. Cuando hay que dejar espacio a los pasajeros delanteros para que se instalen a bordo, este volante puede desplazarse fuera de su eje normal y ubicarse pegado al salpicadero, en altura. El acceso al asiento delantero se optimiza así de forma muy ingeniosa.

Incluso los faros delanteros y los pilotos traseros de este concept car se hacen discretos hasta volverse invisibles. Disimulados bajo la piel azul marino del vehículo, no se hacen visibles hasta que entran en acción. Además de una sobriedad visual aparente, esta idea permite una puesta en escena única y mágica de las funciones de iluminación.

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