Los vecinos de la avenida J. J. Dómine han estado negociando los últimos meses el alquiler de sus terrazas para que empresas especializadas en eventos organizaran en ellas miradores de excepción desde donde disfrutar de la Fórmula 1, pero se olvidaron de un detalle, en la Fórmula 1 hay que pasar por caja.

El Ayuntamiento de Valencia en un bando sobre el desarrollo de la Fórmula 1 en Valencia, que por cierto no aparece en su página web (www.valencia.es), ha echado por tierra los contratos millonarios que tantos disgustos para ponerse de acuerdo han costado entre los vecinos.

El viernes la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, fue tajante y aseguró que no se permitirían montar “chiringuitos” en las terrazas de los edificios. “Una cosa es que los vecinos inviten a unos amigos y vean la competición desde sus balcones y azoteas y otra es generar una actividad que no está permitida. Eso puede poner en peligro la seguridad de los ciudadanos y no lo vamos a permitir”, afirmó la alcaldesa Rita Barberá, durante la presentación del plan de seguridad para la competición de agosto y la de la semana que viene F-3.

“Además de que generar una actividad en un edificio es ilegal, estos edificios son muy antiguos y la estructura es de los años 60, por eso no podemos permitir que se llegue a esta situación”, afirmó un portavoz de la Policía Local.

Las comunidades de propietarios que en algunos casos habían cobrado el alquiler e incluso echo inversiones en los edificios para adecentarlos se ven en la tesitura de tener que devolver lo cobrado y esperar las empresas que organizaban estos saraos tendrán que buscar una solución para sus clientes.

La solución para ver el GP de Europa de Fórmula 1 es comprar una entrada en las tribunas del circuito o bien una buena televisión acompañada de una paella opción, esta última, que seguramente será la que elijan muchos de los valencianos.




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