La Formula 1 tiene sus luces y sus sombras, detrás de las estrellas y de los podios hay unos pilotos que sudan sangre para mantenerse en la parrilla.

La cara la podemos encontrar en Lewis Hamilton, una preparación invernal cuidadosamente preparada, un equipo que está en las quinielas del titulo, un contrato de 5 años con McLaren-Mercedes de 50 millones de libras y un viaje en primera clase a su primer GP de la temporada.

La cruz Anthony Davidson, un piloto que nació a pocos kilómetros de donde nació Lewis y que debutó el pasado año en la F1 pero aquí se acaban las similitudes.

Mientras Hamilton terminó colocado en la segunda posición del campeonato del mundo, Davidson terminó la temporada pasada sin un solo punto en su casillero.

Con un salario de alrededor de £ 150.000 él no contempla su traslado al paraíso fiscal de Suiza. Davidson volando en clase turista hacia Melbourne lo único que intentará será desesperadamente mantenerse en la parrilla.

Su equipo, Super Aguri, solo ha podido probar durante 4 días de los 38 días asignados, y Davidson se subió en su vuelo a Australia el día de ayer incluso sin una firme garantía de que va a estar pilotando cuando comience la temporada.

Super Aguri embarcó dos coches en el vuelo que partió del aeropuerto de Stansted a Melbourne el viernes, un gran alivio después de los días de incertidumbre en la sede del equipo en Leafield, en Oxfordshire.

Durante el invierno, el equipo de trabajo en la antigua fábrica de Arrows se ha reducido a través de despidos y jubilación voluntaria a sólo 80 personas.

La sede palaciega de McLaren, en el condado de Surrey, es un edificio de vidrio y acero diseñado por Lord Foster, empleando a 1300 trabajadores.

Mientras Hamilton desafió el pasado año al dos veces campeón del mundo, Fernando Alonso, en un desafió que al final hizo perder a McLaren el campeonato del Mundo del 2008. Ahora todos los ojos estarán fijos en él en Melbourne.

Davidson se deslizará por la ciudad casi inadvertido. Con los recuerdos de su agonizante debut de Super Aguri el año pasado.

Para Hamilton, por supuesto, la apertura de la carrera en Melbourne el próximo fin de semana se espera que sea el prólogo a una historia que termina con él ganando el campeonato mundial.

Para Davidson, sólo hay una razón prioritaria en la carrera de Australia; prolongar su carrera como piloto de Fórmula Uno junto al lado de un joven nacido a sólo unos pocos kilómetros de distancia por carretera, pero que ahora está viviendo en otro mundo.

Fuente: Daily Mail





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