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En una exhibición por las calles de Oviedo el joven Javi Villa congregó a 250.000 aficionados, que se volcaron con el joven piloto.La exhibición contó con los cuatro vehículos que han marcado su carrera.

Un kart, uno de sus primeros vehículos, de apenas 55 caballos fue la primera parte del espectáculo, después el Fórmula Junior, el que el programa Racing for Spain puso en sus manos en 2003.Con 140 caballos y 1.600 centímetros cúbicos. A continuación, las cinco pantallas gigantes instaladas a lo largo del recorrido enfocaron el Fórmula-3. Un monoplaza de 2.000 centímetros cúbicos y 200 caballos.El asturiano dio casi 20 vueltas y las adornó con derrapajes, que excitaron a la de por sí excitable audiencia. Cuanto más humo, cuantas más chispas, cuanto más ruido había, más gritaba la gente. Más aún, cuando se bajó del coche y tomó su monoplaza de las GP2 Series. Fue la primera vez para muchos en que se pudo ver tan de cerca el Dallara número 14, el mismo que rodó el pasado fin de semana en el mítico circuito belga de Spa. Algo retocado, por el irregular asfalto, pero en esencia el mismo. Un monstruo de 585 kilos capaz de rebasar los 300 kilómetros por hora. Aunque ayer se quedó en los 200. Y, de cierre, un auténtico ‘pit stop’, o sea un cambio de neumáticos. Un cierre de oro.Via:elcomerciodigital





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